lunes, 23 de marzo de 2020

HABLEMOS SOBRE LA FORMACIÓN PERMANENTE DEL PROFESORADO...

A lo largo del máster nos han hablado algunas veces del CEP, se nos ha dado pinceladas de en qué consiste, pero, personalmente, no ha sido hasta que he llegado a mi centro de prácticas y a esta asignatura que he conocido en qué consiste realmente, todos sus entresijos y su objetivo de formar al profesorado una vez acaba su formación inicial y durante toda su actividad laboral.

He aprendido que la formación permanente en el profesorado es un derecho, un deber y una obligación, y estoy absolutamente a favor de esto, puesto que, basándome en mi experiencia académica, considero que nunca se está completamente formado para dar una respuesta educativa de máxima calidad a toda la diversidad que existe en el alumnado que nos encontraremos en nuestras aulas.

Concretamente, me di cuenta de la gran importancia que tiene la formación en cuanto aterricé en mi centro de prácticas y el caos que había montado desde hacía tiempo en relación con la evaluación por competencias y el cuaderno de séneca. En mi centro, la mayoría del claustro es de la generación del baby boom, reconocida como una de las mejores generaciones de maestros y profesores que han luchado contra las tantas reformas de las leyes educativas. Por ello, generalmente, esta generación está un poco pegada en el tema de las TICs y los nuevos sistemas de evaluación. En mi centro decían muchos que sentían que ya no hacían su trabajo bien, que les habían cambiado su forma de trabajar y que tenían que comenzar desde 0 a esas alturas, a pocos años de la jubilación. Muchos expresaron sus disgustos, sin embargo, eran también estos los que mostraban su desgana y desidia por formarse y seguir los cursos de Evaluación por competencias y cuaderno de Séneca organizados por el CEP.

A mi manera de ver, es entendible que se sientan así, porque se han llevado toda su vida trabajando de una manera y sin tener culpa, les han ido cambiando los modos de evaluar, pero también hay que tener en cuenta que la sociedad avanza, y la educación también, por lo tanto, hay que mirar y evaluar otras cosas que antes no se había pensado en ellas, para tener así una mejora educativa y una educación de calidad, que es lo que pretendemos y queremos conseguir.

Así que, pese a la frustración y las pocas ganas de hacer esta formación, la tuvieron que hacer porque la pidió el mismo centro y se les concedió, por segundo año consecutivo la misma formación porque siguen sin saber cómo hacerlo bien. Por lo tanto, hay que seguir insistiendo porque es el tipo de evaluación que actualmente se exige y que hay que realizar, aunque se esté muy perdido en este tema. En cuanto al cuaderno de Séneca, esa formación sí que está un poco más trillada porque muchos dicen que es algo muy intuitivo, otros dicen que mejor el método tradicional del cuaderno típico azul, y otros prefieren el iDoceo, aun sabiendo que está prohibido por toda la cuestión de la política de privacidad de los datos que quedan en la nube y es inviable. Así que hay mucha diversidad de opiniones, y además parece ser que resulta una formación un tanto aburrida por eso, que es algo intuitivo.

Así que por una parte me desmotivó que muchos del claustro no quisieran asistir a las formaciones, incluso muchos jóvenes, o que intentaran escaquearse, pero, por otra parte, me gustó ver que el equipo directivo y, en especial, el director, apostara mucho y reivindicara la importancia de seguir formándose y poder ir sumando y subsanando los errores que se siguen cometiendo aun habiendo pasado unos años del cambio de evaluación y habiendo hecho ya la formación en el curso pasado. Esto denota que el concepto de educación está bastante claro para el director y que esto a su vez impacta en el centro. Sí que es cierto que al final el director obliga en cierto modo al claustro a asistir, y además dijo que ya que habían pedido la formación, era inaceptable que no se apuntara la mayoría del claustro. De una forma u otra, lo importante es que se hagan estas formaciones y que el claustro, aunque asista obligado, se empape de los conocimientos que se les ofrece, y de una forma totalmente gratuita en lo que lo único que tienen que hacer es asistir y aprender, y que encima les beneficia para los sexenios, cosa que he aprendido en esta asignatura. Es que no entiendo cómo el profesorado no pone más interés e ilusión por seguir formándose, ya que a mí es lo que más me inquieta de mí misma, y en lo que más interés tengo.

Todo esto, sin hablar de la innovación, que ese es otro tema al que muchos del claustro no les emociona. Por ejemplo, en mi centro se ha hecho una formación en trabajo cooperativo, y sinceramente, creo que no ha tenido impacto en él, ya que, en mi primer período de prácticas, lo único que se hacía falsamente cooperativo era formar grupos y que los alumnos trabajaran en grupos o parejas los ejercicios. Y eso no es trabajo cooperativo. Por lo tanto, creo que tanto el CEP, como los mismos centros, deberían darle otra vuelta o exigir más en las formaciones que se dan. Por ejemplo, se podría hace r un seguimiento mensual o trimestral si la formación ha impactado en los centros y si se están llevando bien a cabo. Creo que, como siempre, esta sería la única forma, bajo presión, de que las formaciones ayudaran a la mejoría del centro y a la innovación. De otra manera, la mayoría del claustro acude a la formación y luego puede que no la aplique a nada de sus clases. Y con todo el dinero, las facilidades y el esfuerzo que se pone en las formaciones, es una pena que estas oportunidades no se aprovechen.

Hay multitud de planes y programas y actividades de formación que ayudan a la innovación del profesorado, así como la autoformación, a mi parecer, la manera más rentable de formarse, innovar y crecer profesionalmente. Los P1, como el PLC, y P2, como el ComunicA, exigen mucho más que la autoformación y son más difíciles de llevar a cabo, aun así, si tienes la suerte de poder formar parte de uno, es una oportunidad muy grande que dará una recompensa aún mayor. Una vez conscientes de esto y de todas las ventajas que ofrece, hay que valorar qué impactaría más o menos en nuestro centro y qué le vendría bien. Ya sea a través del diagnóstico de la asesoría del CEP o por la evaluación de FEIE. Es muy importantes que ambas partes se coordinen bien a la hora de proponer mejoras y formaciones, así como la de entender las necesidades y la madurez del centro y ver si está preparado o no para asumir el cambio que se quiere realizar.

Por otro lado, es cierto que para que haya cambio, la cultura de centro debe ser colaborativa y la mayoría del claustro debe estar receptivo y colabora y cooperar. Si en el claustro, los docentes son islas, es poco probable que la mejoría sea efectiva y se lleve a buen término. Así, lo ideal es que las formaciones se den a todo el claustro y que vayan todos de la mano, que es como verdaderamente algo impacta más en el centro, cuando todos trabajan y cooperan de forma activa. La autoformación es colectiva y, guste o no, se debe participar en la mejora del centro como motor de cambio, y eso es algo innegable.

Por ello, cada centro debe replantearse la calidad de sus actuaciones y pensar en cómo mejorarlas. Al fin y al cabo, el CEP existe para mejorar las competencias del profesorado gracias al sinfín de formaciones que imparte y para ayudar al profesorado a dar respuesta educativa al alumnado tan diverso que está presente en nuestras aulas. Formar al profesorado en el uso de las TICs o enseñarles la importancia de las lenguas extranjeras repercutirá e influenciará al alumnado de una manera u otra. Por eso es importante que el profesorado sea consciente del gran horizonte que se abre ante sus ojos, y tenga una actitud receptiva a la mejora de su práctica docente. Por ejemplo, los programas Erasmus + son muy beneficiosos tanto para el alumnado, como normalmente se suele conocer, pero también para el profesorado, en los que ambas partes pueden experimentar la educación de otro país europeo y empaparse de todas las técnicas de innovación que empleen en Europa. Teniendo en cuenta que muchas veces los destinos que se eligen están bastante bien situados en el ranking del informe PISA, se presupone que esto va a ser una ventaja para el profesorado y alumnado que se aventure en esta experiencia, fomentando la movilidad internacional, y mejorando su calidad y práctica docente, así como la competencia lingüística y comunicativa.

En definitiva, creo y considero que la formación permanente del profesorado es muy necesaria, puesto que cada vez más hay mayor diversidad en nuestro alumnado y necesitamos de diferentes formaciones para poder dar una respuesta educativa buena y de calidad a cada tipo de alumnado. Con la carrera y un máster, no se nos capacita para atender a todo el alumnado, por eso hay que formarse uno mismo por iniciativa propia pero además con el centro escolar, mano a mano, de forma colectiva y efectiva, de manera que nuestra práctica docente mejore y tenga un buen impacto en nuestras aulas. Para ello, es necesario que haya coordinación entre el centro, el departamento de FEIE y la asesoría del CEP, un recurso vital de gran importancia que puede solucionarnos los problemas y deficiencias de nuestra labor docente.

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